Disney y Nickelodeon
Los detractores de Disney dirían que Disney nunca creo nada nuevo y original, apoderándose del dominio público y ahora solo haciendo remakes mientras compran a la competencia, como Marvel, Lucasfilm y 20th Century Fox.
En el caso de Nickelodeon, como dijo Tom Kenny, voz de Bob Esponja: “Nickelodeon era como un manicomio donde los pacientes dirigían el lugar.”
Como se dijo en el documental Child Star, Nickelodeon siempre estuvo destinado a ser el anti-Disney desde el principio: grotesco, irreverente y desafiar lo establecido. Era como música clásica vs punk rock o música rap.
En el documental, Kenan Thompson (Kenan y Kel) lo resumió así: “Disney era como la realidad más pulcra jamás imaginada. Nickelodeon… éramos punks. Escuchábamos rap, nos gustaba el caos.”
En una escena imaginaria que yo me inventé, el contraste queda claro:
Ejecutivo de Nickelodeon (burlón): Otro premio, ¿eh? Qué fácil debe ser que te celebren por no arriesgar nada. Disney nunca creó nada original: robó cuentos, compró estudios… Nosotros fuimos reales. Sin edulcorantes. Crudos y geniales.
Ejecutivo de Disney (sereno): Sí… Disney era edificante.
Una respuesta sencilla, pero que le da la vuelta a la discusión. Lo que Nickelodeon llama “auténtico” puede ser solo ruido. Disney, con todos sus defectos, tenía un propósito claro: inspirar.
Entonces… ¿quién gana?
Una madre llamó a Disney Channel y Nickelodeon “las Rolls-Royce de la televisión infantil”, refiriéndose a que estas cadenas son las mejores y más prestigiosas del sector. Tal vez tenía razón. Disney Channel y Nickelodeon eran de primer nivel.
Son dos extremos del mismo linaje: orden y desorden, tradición y ruptura, fábula y burla. Pero ambos dejaron huella. Porque, al final, la historia del entretenimiento también es una historia de padres e hijos. Y de cómo, incluso cuando parecen oponerse, uno siempre lleva algo del otro.


