Mel Blanc y June Foray
Mel Blanc (1908-1989) fue un legendario actor de voz estadounidense que, durante más de cinco décadas, prestó su talento para dar vida a los personajes emblemáticos de Looney Tunes y otras producciones animadas.
En Looney Tunes, llegó a interpretar aproximadamente al 90% de los personajes. Entre sus voces más icónicas están Bugs Bunny, el Pato Lucas (Daffy Duck), Porky, Piolín (Tweety), Silvestre, el Gallo Claudio (Foghorn Leghorn), Sam Bigotes (Yosemite Sam) y Marvin el Marciano. Su versatilidad le valió el apodo de “El Hombre de las Mil Voces”.
Un hombre, mil voces… y un hijo. Mel Blanc y su esposa Estelle Rosenbaum tuvieron un solo hijo, Noel (1938- ), quien siguió los pasos de su padre y mantuvo su legado por un tiempo, interpretando a algunos de los Looney Tunes.
Resulta curioso que un hombre con un solo hijo también tuviera miles de personajes en su única voz, un talento que heredó el chico a cierta medida.
El apellido originalmente era “Blank”, que en español se traduce a “en blanco” o “nada”, algo que un profesor de escuela utilizó para burlarse una vez. Esto alentó a Mel en su carrera y hacer un pequeño cambio a su nombre, a Blanc, que en francés se traduce como “el color blanco”.
En una de las anécdotas más entrañables, Mel contaba que cuando Noel era niño, solía sentarse en su regazo mientras le leía cómics de Looney Tunes haciéndole todas las voces de los personajes.
June Foray (1917-2017) fue otra leyenda de la actuación de voz, conocida como la Primera Dama del Doblaje. En el universo de Looney Tunes, es recordada por interpretar a la Abuelita (dueña de Piolín y Silvestre) y a la Bruja Hazel, entre otros personajes femeninos.
Puede ser considerada la Betty White o Julie Andrews del doblaje de voz, pues su talento, humildad y delicado modo de ser trajeron autenticidad a la industria y la convirtieron en un ejemplo para todos los actores de voz venideros.
El legendario director de animación Chuck Jones llegó a decir: “June Foray no era la versión femenina de Mel Blanc; Mel Blanc era la versión masculina de June Foray”.
Por más halagada que estaba, June siempre consideró que ambos eran iguales, y atesoraba cada recuerdo compartido con Mel, sabiendo que juntos aportaban algo nuevo al arte de la voz cada día.
Mel Blanc y June Foray, llenan, sin duda, el título de “el rey y la reina del doblaje”. Su legado sigue vivo en cada risa, frase y personaje que continúa habitando en la memoria de grandes y chicos en todo el mundo.



